Terapia infantil: niños y adolescentes

Especificidades del trabajo con niños y adolescentes

En primer lugar, para realizar terapia infantil es necesaria una formación específica en psicología del desarrollo, en psicopatología infantil, así como el conocimiento de técnicas de valoración e intervención no verbales específicas.

Además, es primordial que los padres se involucren en el proceso.

Asimismo, es importante adecuar el lenguaje (verbal y no verbal) al nivel y edad del niño.

El terapeuta infantil debe generar en consulta una atmósfera relejada y motivadora.

Con el objetivo de respetar y aplicar las consideraciones sociales, éticas y legales que recoge la legislación vigente y el Código Deontológico debemos tener presente:

  • Los derechos del niño de informarle y decirle la verdad
  • A ser tomados en serio
  • Participar en la toma de decisiones
  • Derecho a la confidencialidad
  • Recibir tratamientos eficaces que resulten lo menos intrusivos posible

Respecto a la psicología del desarrollo, es necesario conocer cómo se desarrollan los hitos evolutivos, ya que las variables evolutivas implicadas en el desarrollo infantil determinan la consideración de una conducta como problemática o no.

Respecto a la terapia infantil hay que saber:

  • Desarrollo sensorial y perceptivo, físico y motor, del apego (sistema, conductas, figuras, etapas y tipos de apego) y de las emociones: placer, interés, disgusto o malestar, sonrisa social, tristeza, enfado, rabia, sorpresa, alegría, miedo, timidez, vergüenza, orgullo, culpa, envidia, seguridad, humildad, confianza, etc.
  • Manifestaciones de la función simbólica: dibujo, juego y lenguaje
  • Autonomía psicofisiológica: sueño, alimentación, control de esfínteres…
  • Desarrollo de la personalidad y la inteligencia
  • Metacognición y desarrollo cognitivo
  • Desarrollo social y moral
  • Adolescencia: cambios biológicos, sociales y psicológicos (cognitivos y de personalidad).

Además de contextualizar al niño o adolescente en función de su edad, lo haremos teniendo en cuenta sus características individuales, familiares y sociales (nivel de estrés familiar, psicopatología de los padres…).

En cuanto a la terapia infantil, necesario tener conocimientos sobre los problemas externalizantes (peleas, rabietas, desobediencia, destructividad), internalizantes (síntomas somáticos, ansiedad, depresión, timidez, retraimiento) y mixtos (problemas sociales, de pensamiento y de atención).

Tenemos que conocer la clínica de los siguientes cuadros:

  • Retraso mental
  • Trastornos generalizados del desarrollo, de la comunicación, del aprendizaje y de las habilidades motoras, reactivo de la vinculación, de identidad y de movimientos estereotipados
  • TDAH
  • Trastornos del sueño
  • Trastornos emocionales
  • Mutismo selectivo
  • Adicciones
  • Abuso
  • Maltrato
  • Trastornos psicosomáticos

Para finalizar, en referencia a la evaluación infanto-juvenil podemos diferenciar entre la entrevista y los cuestionarios y test y técnicas específicos.

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