Habilidades parentales

Habilidades parentales

La relación existente entre padres/madres e hijos/as tiene una gran influencia en la mayoría de los aspectos del desarrollo del/la niño/a. Cuando las habilidades parentales y comportamientos de crianza son óptimos, tienen un efecto positivo en la vida de nuestros hijos/as.

La familia. Concepto y definición

El concepto de familia, ha ido evolucionando a lo largo de la historia. Su composición, estructura y dinámica han ido adaptándose a los diferentes cambios sociales, económicos y geográficos, pero sus principales funciones siguen siendo muy importantes en nuestra sociedad. Históricamente, siempre se ha hablado de la familia como promotora del desarrollo del individuo, y si bien es cierto que se debe dejar atrás el concepto tradicional del término, se sigue considerando la unidad básica de nuestra sociedad actual.

Contexto Actual

Encontramos una gran diversidad de composiciones familiares: familias monoparentales, homoparentales, reconstituidas, extensas, adoptivas, de acogida, etc. De esta diversidad se deriva una gran riqueza, pero aun así, hay que tener presente la tendencia a que los núcleos familiares sean cada vez más reducidos e individualizados y tengan que afrontar tensiones y situaciones estresantes que pueden demandar la respuesta de los profesionales de la red social.

Además, hoy en día las dinámicas y los roles de género dentro de las familias están cambiando, basándose en principios más igualitarios para todos. Estos cambios también afectan a las relaciones entre progenitores e hijos que han pasado de tener una estructura jerárquica a plantearse como relaciones más horizontales y democráticas (Martín, Máiquez y Rodrigo, 2009). Por otra parte, no hay que olvidar que el concepto de familia es dinámico, ya que va cambiando con el paso del tiempo.

Valores, actitudes y comportamientos saludables

Así pues, sobre la familia y, a menudo, sobre la figura de los padres, recae la responsabilidad de promover valores, actitudes, y comportamientos saludables y responsables que favorezcan el desarrollo sano de sus hijos, y proporcionar un contexto adecuado de desarrollo y educación para sus miembros. Pero para desarrollar esta función, con frecuencia, la familia necesita apoyo y respaldo para afrontar los retos que los últimos cambios sociales han comportado, y poder así aprovechar las oportunidades de cambio que se les ofrecen (Máiquez, Rodríguez y Rodrigo, 2004).

Formación y adquisición de las habilidades parentales

La adquisición de habilidades parentales es una tarea complicada pero primordial para la preservación de la especie humana. Tal y como comentábamos anteriormente, los padres y madres conforman sus competencias a partir de la articulación de factores biológicos y hereditarios además de su interacción con las experiencias vitales y el contexto sociocultural de su desarrollo.
Ahora bien, ¿cuáles son los factores que permiten que una persona pueda adquirir las competencias necesarias para ejercer correctamente su rol materno o paterno?

• Posibilidades personales innatas marcadas, sin duda, por factores hereditarios.
• Procesos de aprendizaje, que están influenciados por los momentos históricos, los contextos sociales y culturales.
• Experiencias que los futuros padres han conocido en sus historias personales, sobre todo en la infancia y en la adolescencia.

Incentivar unas competencias parentales sanas es la prioridad en cualquier intervención familiar y social destinada al bienestar infantil. Se parte de la base de que los niños y niñas deben tener un apego seguro para poder crecer adecuadamente, ya que tal y como demuestran algunas investigaciones el apego es un proceso fundamental para el desarrollo de un bebé y desde el nacimiento la maduración del cerebro se consigue a través de la función nutritiva, tanto alimentaria como afectiva de la parentalidad social (Cyrulnik, 2007). De ello dependerá que el niño desarrolle o no una sensibilidad singular del mundo que percibe.

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