Educando las emociones 2: De corazón a corazón

Ya hemos visto que todas las emociones son necesarias y es importante conocerlas y aprender a gestionarlas. Entonces, ¿por qué muchas veces tendemos a reprimir la expresión de emociones desagradables?

Primero, suele suceder que tendemos a dividir las emociones en positivas y negativas. Segundo, tendemos a considerar que las emociones desagradables son signo de malestar y que no deben ser expresadas, que tienen que ser “controladas” por la persona que las está experimentando.

Estas ideas no sólo son erróneas, sino que también son contraproducentes, veremos por qué.

Si yo estoy experimentando una emoción desagradable, por ejemplo, el enfado, y no lo escucho, no le presto atención y dejo que el enfado este ahí, o considero que “no es bueno enfadarse”, lo que estoy haciendo es acumular ese malestar, lo que nos llevará en otro momento a “explotar” de rabia. Todo esto porque no supimos gestionar y expresar nuestras emociones desagradables.

¿Cómo podemos aprender a conocer nuestras emociones y a comunicarnos emocionalmente?

La tarea de aprender a conocer nuestras emociones requiere del compromiso con nuestro mundo más interior, atender a los mensajes de nuestro cuerpo y de nuestro interior, y después, aprender estrategias para poder expresarlas y comunicarlas.

En la educación de nuestros hijos e hijas, somos sus principales modelos en comunicación emocional. Para favorecer su desarrollo emocional, debemos, en primer lugar, saber gestionar y expresar nuestras propias emociones, especialmente las más desagradables.

Es fundamental que la comunicación emocional ocupe un lugar importante en las relaciones con nuestras parejas, familia e hijos, que se pueda expresar con naturalidad y con sentimiento de competencia al hacerlo.

Y también tenemos que promover espacios seguros, de intercambio abierto, para que la expresión de emociones, que se realice, como dice la Psicóloga y escritora Begoña Ibarrola, desde “un canal de enlace, de corazón a corazón”.

Ana Carolina Cherine

Psicóloga – Cíane Psicología

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