Comunicación desde posiciones existenciales

Cuando nos encontramos con nuestros hijos e hijas en un acto comunicativo, lo hacemos desde lo que Eric Berne, en su libro “¿Qué dice usted después de decir hola?”, llama posiciones existenciales.

¿Qué son las posiciones existenciales?

Son aquellas creencias, pensamientos, sentimientos sobre el mundo, las otras personas y sobre sí mismo. Están mediatizadas por la propia historia, los valores, pensamientos que hemos construido en las primeras interacciones durante la infancia; pero también están influidas por el contexto más inmediato, es decir, por lo que nos va sucediendo en el día a día. Estas posiciones pueden ser positivas (OK +) o negativas (OK -).

Ahora bien, una vez que sabemos qué son estas posiciones existenciales, veamos el papel que tienen en la comunicación, y más concretamente en la interacción con nuestros hijos e hijas. Si tenemos en cuenta que cada persona parte de dos posibles posiciones existenciales, la combinación en la interacción dará como posibilidades las que se pueden observar en el gráfico siguiente:

Observando este gráfico, podemos ver rápidamente que la interacción más saludable y positiva, y que probablemente nos ofrezca resultados positivos en la comunicación sea que yo esté bien y tu estés bien.

Esto no quiere decir que si yo estoy mal y tu estás mal, el resultado en la comunicación vaya a ser “siempre” negativo. Veamos un breve ejemplo de una situación cotidiana que nos puede suceder con nuestros hijos e hijas.

Yo acabo de salir de trabajar y estoy muy cansada porque ha sido un día de mucho trabajo y bastante largo, (es decir yo estoy OK -) y llego a casa y mi hijo me recibe con beso y un abrazo porque está contento, que ha sacado una buena nota en el examen que tanto le había costado (él está OK +).

 

Aquí podríamos pensar que el resultado más “lógico” sería que yo no le preste atención porque estoy cansada, y eso llevaría la situación a que mi hijo se enojara, se sintiera mal porque no le presté atención (OK -).

Sin embargo hay otros posibles resultados, por ejemplo, podría alegrarme y hacer que el cansancio del trabajo se disipe un poco y podamos conversar sobre el examen, valorar el esfuerzo que hizo para estudiar, etc., es decir, favorezco una situación más cercana al “OK +”.

Te propongo ahora una serie de preguntas que te pueden servir para conocerte y conocer mejor a tus hijos y mejorar la comunicación, teniendo en cuenta las posiciones existenciales:

  • ¿Eres consciente de la posición existencial en la que te encuentras con más frecuencia en las relaciones con tus hijos e hijas?
  • ¿Observas y escuchas a tus hijos e hijas?
  • ¿Eres consciente de la posición existencial desde la que tus hijos o hijas se comunican contigo con más frecuencia?
  • ¿Qué puedes hacer para mejorar el resultado de la comunicación hacia una posición más saludable?

Recuerda, entonces, que no puedo cambiar el cómo me encuentro, cómo me siento; tampoco puedo cambiar cómo te encuentras o te sientes tu, pero sí tengo la capacidad y posibilidad de decidir qué hacemos como ello, y poder cambiar, así, el resultado, buscando que sea lo más positivo, beneficioso y saludable posible.

Ana Carolina Cherine

Psicóloga – Cíane Psicología

Bibliografía:

Berne, Eric (2007) Juegos en que participamos. RBA Libros

Berne, Eric (1993) ¿Qué decimos después de decir hola? Barcelona. Ediciones Grijalbo

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