EMDR. Terapia de última generación

Las siglas EMDR significan:

“Eye Movement Desensibilization and Reprocessing”, en español lo traducimos como terapia de desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares. A día de hoy, esta terapia goza de un notable prestigio. Cada vez más son los profesionales de la psicología que la utilizan como psicoterapia, es por eso que queremos hablaros de ella. 

Esta psicoterapia se enmarca dentro de las terapias de tercera generación, y nace enfocada principalmente para el tratamiento del:

  • Trauma con T Mayúscula (bullying, acoso laboral, abusos, accidentes, muertes, desastres naturales....)
  • Traumas con t Minúscula (relaciones de interdependencia, humillaciones, procesos de separación, crisis vitales...)

El EMDR afirma que algunas escenas del pasado que pueden haber sido traumáticas, pueden reprocesarse y volverse adaptativas mediante el ejercicio de una serie de técnicas que tienen como protagonista la desensibilización mediante estimulación bilateral. 

Para llevar a cabo esta psicoterapia, se considera relevante el orden biográfico cronológico del paciente. Es por esto, que aquellos pacientes que han sufrido un trauma y han desarrollado una disociación, han de hacer un esfuerzo especial en conectar con su yo, e identificarse ellos mismos como sujetos protagonistas a lo largo de su historia de vida.  

Hay dos conceptos esenciales que son necesarios entender para definir el EMDR. El primero de ellos es el concepto de disociación. La disociación es una desconexión entre los pensamientos, sus emociones, los recuerdos y la propia identidad. La mayoría de las veces, esta disociación es el resultado de un mecanismo de defensa del inconsciente, el cual ponemos en marcha para no experimentar dolor emocional ante un conflicto o una situación estresante. Las disociaciones más comunes son la despersonalización, la desrealización, la confusión, la alteración de la identidad o la amnesia disociativa. Es en esta última donde el EMDR hace más énfasis o en la que centra su psicoterapia, ya que es una consecuencia propia del trastorno por estrés postraumático. 

El segundo concepto clave en la terapia EMDR es el de reprocesamiento. El reprocesamiento es una consecuencia de la técnica EMDR. Este ejercicio consiste en revivir un suceso o imagen con el objetivo de no generar la carga emocional disruptiva que solía producir. Para ello, se desensibiliza el estresor mediante una serie de movimientos repetitivos oculares controlados. Para ello, es conveniente que la paciente aprenda previamente técnicas de relajación, como por ejemplo, la respiración diafragmática.  

Por otro lado, los movimiento oculares, la estimulación bilateral, puede ser: a) visual (el paciente mueve los ojos de un lado al otro guiado por el terapeuta); b) auditiva (el paciente escucha sonidos alternados en ambos oídos) c) kinestésica (el terapeuta golpetea suavemente y en forma alternada sobre las manos o los hombros del paciente). Esto facilita la conexión entre los dos hemisferios cerebrales logrando el procesamiento de la información y la disminución de la carga emocional. 

De este modo, sucesos que pueden haber sucedido en un pasado pueden generar las consecuencias en otro momento diferente, o remitir por otro suceso que en principio no tiene nada que ver. En la disociación hay un desorden en la respuesta, en la consecuencia normal que se debería generar tras un suceso.  

La psicoterapia se divide principalmente en cuatro bloques. La fase uno, la dos, la fase 3 a 7 y la fase 8. La primera fase es la historia clínica y la segunda fase es la preparación. Llegados aquí el paciente debe adquirir, necesariamente, la capacidad de instalarse una serie de recursos cognitivos o bien instalarse un lugar seguro.  

Este lugar seguro, consiste, en autogenerarse un espacio en nuestra mente, al que poder recurrir cuando queramos, que nos genera una seguridad y un consuelo. En función del tiempo que logre en adquirir esta capacidad, en instalarse este recurso, la terapia avanzará más rápido, pero resulta ser un paso esencial. Con este recurso, se busca que aquellas situaciones en las que el paciente se vea sobrepasado, sea capaz de recurrir a este lugar seguro. 

Aquí os dejamos una serie de pasos que podéis hacer vosotros mismos para aprender este recurso cognitivo tan útil: 

  • Recurrir a una IMAGEN de un lugar que le transmita seguridad: 

Si no puedes acceder a una imagen de seguridad entonces establece una de confort. Si no has tenido ninguna imagen que te represente seguridad o confort, entonces crea una.  

  • IMAGEN + CREENCIA POSITIVA + SENSACION CORPORAL= AFECTO: 

Una vez hemos establecido una imagen de seguridad (o confort), podemos identificar en qué lugar del cuerpo sentimos la sensación de seguridad y fortalecer esta asociación con la imagen elegida, usando la creencia positiva: ”las sensaciones en mi (nombrar lugar del cuerpo donde siento la seguridad) me hacen sentir seguro”. 

  • IMAGEN + AFECTO+ PALABRA O FRASE CLAVE, hasta el nivel 7: 

Cuando la asociación del paso 2 esté firmemente establecida entonces debemos instalar la creencia: “Estoy seguro”, o una palabra/frase parecida. Podemos decir qué tan creíble es esta creencia/frase/palabra unida a la imagen de seguridad (o confort) elegida en el paso 1. 

  • Comprobar la instalación del Lugar Seguro: 

Que el paciente haga un paseo al pasado, pidiéndole que evoque una imagen perturbadora, para entonces usar la palabra o frase clave y comprobar nuestra seguridad en ese momento, dejando a un lado el recuerdo perturbador. 

También, podemos hacer un paseo al futuro, imaginando una situación donde nos queramos sentir seguros, usando la palabra o frase clave instalada para el Lugar Seguro. 

El Lugar Seguro también puede ser útil en aquellos momentos en los que fuera de las sesiones puedan llegarnos flashbacks o recuerdos involuntarios sobre sucesos traumáticos. 

 EQUIPO DE CIANE PSICOLOGIA

Juan Pablo Camp

Psicólogo

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